Diseño Web

Qué debe tener la web de un restaurante (y qué exigir antes de pagarla)

La carta, las reservas, el horario y los alérgenos: la lista de lo que debe tener la web de un restaurante y las preguntas que conviene hacer antes de pagarla.

La web de un restaurante tiene un trabajo muy concreto: que alguien con el móvil en la mano vea la carta, sepa dónde estás y si abres hoy, y pueda reservar o llamar con un solo toque. Lo demás es decoración. Esta guía repasa qué debe tener la web de un restaurante, qué conviene exigir antes de pagarla y cuánto cuesta en 2026, sin importar quién te la haga.

Por qué la web de un restaurante es distinta

Quien busca restaurante decide rápido y para dentro de unas horas: dónde comemos hoy, dónde celebramos el sábado, qué hay abierto cerca. No va a leer la historia del local ni a recorrer cinco apartados. Busca cuatro datos (qué cocinas, cuánto cuesta, dónde estás y cuándo abres) y una forma de reservar.

Por eso la web de un restaurante se diseña al revés que la de una empresa de servicios: primero el móvil, la carta y el botón de reservar, y después todo lo demás. Una web preciosa en la pantalla grande que en el teléfono obliga a ampliar con los dedos pierde justo a quien estaba a punto de ir.

Y la web no trabaja sola. Mucha gente te encuentra antes en Google Maps, en tu ficha de Google, y entra en la web para mirar la carta o reservar. Las dos tienen que decir lo mismo: el mismo horario, el mismo teléfono y la misma dirección. Si la ficha dice que abres el lunes y la web que cierras, el cliente no sabe a cuál creer y llama al de al lado.

Qué debe tener la web de un restaurante

Esta es la lista mínima. Si te pasan un presupuesto, comprueba que cada punto está incluido y por escrito.

Qué Por qué importa Cómo comprobarlo
La carta escrita en la propia web Se lee bien en el móvil, se cambia en minutos y Google entiende qué platos sirves. Ábrela en el teléfono: si se descarga un archivo o hay que ampliar para leer, no lo es.
Botones de llamar y de WhatsApp Es lo que usa quien quiere mesa ya. Tienen que verse sin bajar y abrir la llamada o el chat con un toque.
Una forma de reservar Quita llamadas en plena hora punta y no pierde a quien busca mesa a medianoche. Haz una reserva de prueba y mira dónde y cuándo te llega el aviso.
Dirección, mapa y horario Es lo más consultado después de la carta. El horario tiene que coincidir con el de tu ficha de Google, festivos incluidos.
Fotos reales y ligeras Abren el apetito sin hacer esperar. Ninguna foto de banco de imágenes y la página cargando rápido con datos móviles.
Alérgenos Quien tiene una alergia lo mira antes de reservar. Cada plato con los suyos, o una tabla clara enlazada desde la carta.
Datos estructurados de restaurante Le dicen a Google qué cocina sirves, dónde está la carta y qué horario tienes. Pasa la dirección por la prueba de resultados enriquecidos de Google.
Textos legales y cookies Si la web recoge reservas o datos, son obligatorios. Aviso legal, política de privacidad y un aviso de cookies que deje rechazarlas.

La carta, mejor en la web que en PDF

El PDF es lo más cómodo para quien monta la web: le pasas el que te hizo la imprenta y lo cuelga. Para quien lo lee es lo contrario. En el móvil se abre como un documento aparte, hay que ampliar para leer y, cada vez que cambias un precio, hay que rehacerlo y volver a subirlo.

Google sí puede leer un PDF que tenga texto: está en su lista de formatos que indexa (Google Search Central). Pero lo enseña como un archivo suelto, no como parte de tu web, y si el PDF es una foto escaneada de la carta no hay texto que leer. Una carta escrita en la página, plato a plato y con su precio, se adapta a cualquier pantalla, se cambia en un momento y deja claro que tienes arroz negro, menú del día o opciones sin gluten.

El código QR de las mesas puede seguir existiendo. Solo tiene que llevar a esa página de la carta, no a un PDF.

Las reservas, propias o con una plataforma

Hay dos formas de recibir reservas y las dos sirven:

  • Con una plataforma de reservas (CoverManager, TheFork y similares). Te dan agenda, recordatorios y, en algunos casos, visibilidad dentro de su aplicación. A cambio pagas una cuota o una comisión por comensal, según el plan, y parte de tus clientes reserva fuera de tu web. Pide las condiciones por escrito antes de integrarla.
  • Con un formulario o con WhatsApp, que te llegue al móvil. Es más sencillo y no tiene comisión, pero alguien tiene que confirmar cada reserva a mano.

Lo que no funciona es no tener ninguna. Si la única forma de reservar es llamar y a las cinco de la tarde nadie coge el teléfono, esa mesa se la queda otro.

Los alérgenos

Los restaurantes tienen que informar de los 14 alérgenos de declaración obligatoria, también con la comida que se sirve sin envasar. Si además vendes para llevar o a domicilio desde la web, esa información tiene que estar disponible antes de que el cliente pague, según el artículo 9 del Real Decreto 126/2015. Aunque solo enseñes la carta, ponerlos junto a cada plato ahorra llamadas y le da confianza a quien tiene una alergia.

Los datos estructurados

Son unas líneas de código que no se ven en la página y que le explican a Google, en su idioma, qué es cada cosa. Google documenta campos específicos para restaurantes: el tipo de cocina que sirves, la dirección completa de la carta, el rango de precios y el horario, incluido el de temporada (Google Search Central). No te suben solos en los resultados, pero ayudan a que el buscador entienda la página sin adivinar. Quien te haga la web debería ponerlos sin que se lo pidas.

Después de publicarla: los cambios

Pocas webs cambian tanto como la de un restaurante: platos de temporada, precios, el menú de Navidad, el horario de verano, el cierre por vacaciones. Si cada cambio depende de pedir presupuesto y esperar, al cabo de unos meses la web dice cosas que ya no son verdad, y una carta con precios viejos genera discusiones en la mesa.

Antes de contratar, pregunta tres cosas:

  • Quién hace los cambios: tú desde un panel o la persona que te lleva la web.
  • Cuánto tardan en estar publicados.
  • Si se cobran aparte o van incluidos en lo que ya pagas.

Las dos fórmulas existen, cobrar cada cambio o incluirlos en una cuota. Lo importante es saberlo antes de firmar y no con la primera factura.

Cuánto cuesta la web de un restaurante en 2026

Hay tres maneras de pagarla, y cada una tiene su coste escondido:

Opción Cuánto cuesta Qué tener en cuenta
Hacerla tú con un creador de webs Alojamiento de 50 a 150 € al año y dominio de 10 a 30 € al año, más tus horas. Tú cargas la carta, las fotos y cada cambio. Barato en dinero y caro en tiempo.
Encargarla de una vez a un estudio o a un freelance Una web corporativa sencilla, de 500 a 1.000 € de una vez, más 30 a 100 € al mes de mantenimiento. La carta, las reservas y las fotos suelen subir el presupuesto. Pregunta qué cubre el mantenimiento.
Por suscripción Una cuota al mes con la web, el alojamiento y el mantenimiento dentro. Sin pago inicial grande. Mira la permanencia y qué pasa con el dominio si te vas.

Las cifras del encargo de una vez son las de la guía de precios de Trustlocal (actualizada en septiembre de 2026) para una web corporativa de tres a cinco páginas. Una web de restaurante con reservas integradas o venta a domicilio está por encima.

Si quieres el desglose de cuánto cuesta una página web partida por partida, lo tienes en nuestra guía de precios.

En Karma Studio la página web va por suscripción: 40 € al mes mes a mes, 30 € al mes en pago trimestral o 25 € al mes en pago semestral, con el impuesto aparte. Incluye el diseño, el alojamiento, el dominio, el correo con tu dominio y los cambios, que se piden por WhatsApp y no se cobran aparte. No hay permanencia. Una tienda online o la venta a domicilio no entran en esa cuota.

La otra mitad: la ficha de Google y las reseñas

La web es el sitio donde se confirma la decisión, pero muchas veces la decisión empieza en tu ficha de Google: la foto, la nota media y las últimas reseñas. Para un restaurante, cuidarla es casi tan importante como tener buena web:

  • El horario al día, sobre todo en festivos y en verano.
  • Fotos recientes de los platos y del local.
  • El enlace a la carta de tu web y a la forma de reservar.
  • Las reseñas contestadas, también las malas, con calma y sin discutir.

Si no tienes tiempo de llevarla, el Pack SEO de Karma mantiene la ficha al día y contesta las reseñas, y además publica un artículo a la semana en tu web. Cuesta 30 € al mes mes a mes o 24 € al mes en pago anual, con el impuesto aparte. Lo que no hace, ni lo hace nadie, es garantizarte el primer puesto: lo dice la propia Google.

Cinco preguntas antes de pagar la web de tu restaurante

Hazlas tal cual a quien te vaya a hacer la web. Las respuestas te dicen más que el diseño de muestra:

  1. «¿El dominio estará a mi nombre?» Tiene que estarlo. Si está a nombre de quien te hace la web, el día que quieras cambiar dependerás de él.
  2. «¿La carta irá escrita en la web o en PDF?» Por todo lo anterior, escrita en la web.
  3. «¿Quién hace los cambios, cuánto tardan y cuánto cuestan?» Que la respuesta quede por escrito.
  4. «¿Cómo funcionan las reservas y dónde me llegan?» Y si hay comisión por comensal, cuánta.
  5. «¿Me garantizáis salir el primero en Google?» La respuesta honrada es que no. Google lo dice abiertamente: nadie puede asegurarte el primer puesto (Google Search Central). Si alguien te lo promete, desconfía del resto del presupuesto.

Con esas cinco respuestas y la lista de arriba ya puedes comparar presupuestos de igual a igual: no por el precio de entrada, sino por lo que te va a costar tener la web al día durante años. Y si quieres ponerlos al lado de lo que cuesta en Karma, en la tabla de precios tienes la cuota de cada servicio y cada forma de pago.

Preguntas frecuentes

¿Qué debe tener la página web de un restaurante?

La carta escrita en la propia web, botones para llamar y escribir por WhatsApp, una forma de reservar, la dirección con el mapa y el horario al día, fotos reales que carguen rápido, los alérgenos de cada plato y los textos legales. Todo pensado primero para el móvil, que es desde donde se busca restaurante.

¿Es mejor tener la carta en PDF o escrita en la web?

Escrita en la web. Google puede indexar un PDF con texto, pero lo enseña como un archivo suelto, en el móvil obliga a ampliar y cada cambio de precio exige rehacerlo. Una carta escrita en la página se lee bien en cualquier pantalla y se cambia en minutos. El QR de las mesas puede apuntar a esa página.

¿Cuánto cuesta la página web de un restaurante?

Depende de cómo se pague. Hacerla tú cuesta el alojamiento y el dominio, más tus horas. Encargar una web corporativa sencilla cuesta de 500 a 1.000 € de una vez, más 30 a 100 € al mes de mantenimiento, según Trustlocal (septiembre de 2026); con reservas o venta a domicilio, más. En Karma Studio va por suscripción, desde 25 € al mes en pago semestral (40 € mes a mes), impuesto aparte, con los cambios incluidos.

¿Tengo que poner los alérgenos en la web de mi restaurante?

Si vendes para llevar o a domicilio desde la web, sí: el Real Decreto 126/2015 obliga a que la información de alérgenos esté disponible antes de la compra. Si la web solo enseña la carta, no es obligatorio ponerlos ahí, pero el restaurante tiene que informar de ellos igualmente y tenerlos en la carta ahorra llamadas.

¿Y si te la hacemos nosotros?

Tu web, hecha y mantenida por una cuota al mes

Diseño con tu marca, alojamiento, dominio, correo con tu dominio y los cambios que pidas por WhatsApp, sin pagar por cada uno.

Dominio y correoCambios incluidosSin permanencia

Desde 25 €/mes en pago semestral (40 € mes a mes). Impuesto aparte.

Carlos Aleu
Cofundador de Karma Studio, responsable de producto y tecnología. Escribe sobre desarrollo web, automatización, datos y la tecnología que digitaliza a las pymes.
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