Desde el 1 de julio de 2026, cualquier autónomo que emite sus facturas con un programa en el ordenador ya trabaja bajo VeriFactu. Las sociedades lo hacen desde enero. Y en cuanto la palabra empieza a circular, en el panel nos llega siempre la misma duda: "¿esto es la factura electrónica obligatoria de la que me habló el gestor?". La respuesta corta es que hablamos de dos cosas distintas. Comparten la palabra "electrónica", las dos huelen a Hacienda y aparecieron casi a la vez en las noticias, así que se mezclan con una facilidad tremenda. Pero regulan asuntos diferentes y te obligan en momentos diferentes.
Merece la pena separarlas bien, porque confundirlas cuesta dinero: hay gente pagando por adaptar algo que todavía no le obliga, y gente tan tranquila con algo que ya le aplica desde este verano.
Qué es VeriFactu y qué te cambia al facturar
VeriFactu es una forma de funcionar que tiene que cumplir el software con el que emites facturas. Sale de la Ley Antifraude (Ley 11/2021) y de su reglamento, el Real Decreto 1007/2023. La idea es sencilla de resumir: tu programa de facturación debe generar un registro de cada factura que no se pueda borrar ni manipular después, y encadenarlo con el anterior para que se note cualquier hueco.
En su versión VeriFactu, además, el programa envía ese registro a la Agencia Tributaria en el mismo momento en que emites la factura. La factura sale con un código QR y la leyenda "VERI*FACTU". Cualquiera puede escanear ese QR y comprobar que la factura existe en la sede de Hacienda. El objetivo es acabar con el software de doble uso, esos programas que dejaban ocultar ventas y llevar dos cajas. Si facturabas con una hoja de Excel o con un Word, eso deja de valer.
A quién le toca: prácticamente cualquiera que emita facturas con un sistema informático. Un taller en Andalucía, una asesoría en Ceuta, una tienda online o un fisio que pasa sus recibos con una aplicación. El calendario ha sido sociedades en enero de 2026 y el resto (autónomos incluidos) desde el 1 de julio de 2026.
Qué es la factura electrónica y por qué la mezclamos con VeriFactu
La factura electrónica va del formato del documento. Es una factura emitida en un formato estructurado, un fichero que el ordenador de quien la recibe puede leer y procesar solo (tipo Facturae o un XML), en lugar de un PDF que hay que abrir y teclear a mano. Aquí conviene distinguir dos ámbitos, porque no es lo mismo facturar a la Administración que a otra empresa.
- A la Administración pública (B2G): facturar de forma electrónica ya es obligatorio desde 2015, a través de la plataforma FACe. Si trabajas para un ayuntamiento o una consejería, esto no es nuevo para ti.
- Entre empresas y autónomos (B2B): esta es la novedad que genera el lío. Sale de la Ley Crea y Crece (Ley 18/2022) y su meta es la morosidad, dejar rastro de cuándo se emite una factura, cuándo se acepta y cuándo se paga, para cortar los pagos que se eternizan entre negocios.
El detalle que casi nadie tiene claro: la factura electrónica B2B todavía depende de un reglamento que a mediados de 2026 sigue sin estar publicado en firme. Los plazos (alrededor de un año para las empresas de más facturación y dos años para el resto) empiezan a contar desde esa publicación. O sea, que a día de hoy la mayoría de pymes y autónomos aún no están obligados a emitir factura electrónica entre empresas, aunque sí lo estén a VeriFactu.
Las diferencias entre VeriFactu y factura electrónica, punto por punto
Puestas una al lado de la otra, las diferencias entre VeriFactu y la factura electrónica se ven de un vistazo:
- Qué regula cada una: VeriFactu regula el software con el que facturas. La factura electrónica regula el formato del documento que envías.
- De qué ley viene: VeriFactu, de la Ley Antifraude (11/2021). La factura electrónica B2B, de la Ley Crea y Crece (18/2022).
- Para qué sirve: VeriFactu persigue el fraude fiscal. La factura electrónica persigue la morosidad entre empresas.
- A quién obliga: VeriFactu, a casi todo el que factura con un programa, incluidas las ventas a particulares. La factura electrónica B2B, solo a las operaciones entre empresas y autónomos, nunca a un cliente particular.
- Desde cuándo: VeriFactu ya está en marcha en 2026. La factura electrónica B2B sigue esperando su reglamento.
- El PDF: con VeriFactu tu factura puede seguir siendo un PDF, siempre que lo genere un programa válido y lleve su QR. La factura electrónica B2B pide un fichero estructurado, y ahí el PDF suelto se queda corto.
Resumiendo la tabla mental: una habla de cómo guarda y comunica tu programa cada factura, la otra habla de en qué formato viaja esa factura hasta tu cliente.
¿A mí me afecta VeriFactu, la factura electrónica o las dos?
Las diferencias entre VeriFactu y la factura electrónica se entienden mejor con casos concretos. Estos son los que más se repiten cuando alguien nos escribe:
- Peluquería, bar o fisio que factura a particulares: VeriFactu sí, en cuanto usa un programa. La factura electrónica B2B no le aplica, porque sus clientes no son empresas.
- Autónomo o pyme que factura a otras empresas: VeriFactu ya. Y la factura electrónica B2B le llegará cuando arranque el reglamento, así que le conviene ir mirando qué programa usa.
- Quien trabaja para la Administración: lleva facturando en electrónico desde hace años por FACe, y ahora suma VeriFactu por el lado del software.
- Quien todavía factura en Excel o en un Word con plantilla: ese es el perfil que más tiene que moverse, porque VeriFactu deja fuera ese método por muy cómodo que fuera.
La lectura tranquila es que no tienes que elegir entre una y otra ni son dos fases de lo mismo. Puedes estar obligado a las dos, a una sola o, si facturas a mano en papel y sin programa, a ninguna de las dos por ahora.
El error que sale caro: tratarlas como si fueran lo mismo
El fallo típico es adelantar la inversión equivocada. Nos ha pasado ver a un autónomo comprar un módulo caro "de factura electrónica" en primavera de 2026 pensando que así cumplía con Hacienda, cuando lo que le obligaba ese mes era VeriFactu y su programa ya lo traía. Y el fallo contrario también existe: quien da por hecho que como "aún no hay factura electrónica obligatoria" puede seguir con su hoja de cálculo, sin caer en que VeriFactu ya le cierra esa puerta.
La regla práctica para no equivocarte: primero mira que el programa con el que facturas cumpla VeriFactu (eso te aplica ya). Después, si trabajas con otras empresas, ten en el radar la factura electrónica B2B para cuando el reglamento fije fechas. En ese orden. Si quieres profundizar en el calendario y en cómo elegir programa, lo desarrollamos en nuestra guía de VeriFactu para autónomos y en el resto de artículos del blog.
Cómo lo resolvemos nosotros
En Karma tratamos esto como parte del producto, no como un extra que se factura aparte cada vez que Hacienda mueve una fecha. Nuestro servicio de facturación VeriFactu arranca desde 0€/mes y genera las facturas con su QR y su registro, sin que tengas que estar pendiente de si tu programa se ha actualizado a tiempo. Cada servicio se contrata suelto: si solo quieres la parte de facturación, te llevas la parte de facturación. Y como eres dueño de tu web y de tus cuentas, si algún día te vas, te vas con todo.
Una vez tienes la facturación en regla, el siguiente lío suele ser otro: que te encuentren. De poco sirve facturar impecable si el cliente busca "asesoría en Ceuta" y apareces en la página cuatro de Google. Eso es justo lo que automatiza nuestro servicio de SEO, con un artículo a la semana y tu ficha de Google al día, desde 24€/mes y sin permanencia. Si prefieres empezar por entender el terreno antes de contratar nada, échale un rato a otros artículos del blog y decides con calma.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son las diferencias entre Verifactu y factura electrónica?
VeriFactu regula el software de facturación para evitar el fraude fiscal según la Ley Antifraude, exigiendo registros inalterables y comunicación con Hacienda. En cambio, la factura electrónica B2B regula el formato del documento, exigiendo un fichero estructurado según la Ley Crea y Crece para evitar la morosidad entre negocios.
¿Cuándo es obligatorio VeriFactu para los autónomos?
El sistema VeriFactu es obligatorio para los autónomos y el resto de profesionales desde el 1 de julio de 2026. Para las sociedades, la obligación ya está en vigor desde enero de 2026. Aplica a cualquier negocio que emita sus facturas utilizando un programa o sistema informático en el ordenador.
¿Puedo seguir haciendo mis facturas en Excel o Word?
No, hacer facturas con una hoja de Excel o una plantilla de Word deja de ser válido con la normativa de VeriFactu. La ley obliga a utilizar un programa de facturación que encadene los registros para que no se puedan borrar ni manipular, enviando la información a la Agencia Tributaria.
¿Es obligatoria la factura electrónica si mis clientes son particulares?
No, la factura electrónica impulsada por la Ley Crea y Crece solo afecta a las operaciones comerciales entre empresas y profesionales (B2B). Si tus clientes son particulares, como ocurre en una peluquería o un bar, esta normativa no te aplica, aunque sí deberás cumplir con VeriFactu si usas software.
¿Es obligatoria ya la factura electrónica entre empresas?
A diferencia de VeriFactu, que ya funciona en 2026, la factura electrónica B2B todavía no es obligatoria a mediados de 2026 porque su reglamento sigue sin publicarse en firme. Los plazos para adaptarse, que serán de uno o dos años, empezarán a contar únicamente desde que se publique oficialmente.

