Desde el 1 de julio de 2026 los autónomos que facturan con ordenador están obligados a usar un sistema compatible con VeriFactu. Las sociedades lo están desde el 1 de enero. Si hoy sigues emitiendo tus facturas con el programa de siempre o con una plantilla de Excel y nadie te ha dicho nada, hay una posibilidad real de que estés fuera de la norma sin saberlo. La pregunta que nos llega estos días, tal cual, es esta: qué pasa si no cumplo con VeriFactu de verdad, más allá del titular de la multa de 50.000 euros que circula por todas partes.
Vamos a separar lo que dice la ley de lo que te van a intentar vender con ella. Porque una cosa es el riesgo legal y otra el miedo que algunos usan para colocarte un contrato caro.
Qué pasa si no cumplo con VeriFactu: las sanciones que fija la ley
El régimen sancionador está en el artículo 201 bis de la Ley General Tributaria, que introdujo la Ley 11/2021 antifraude. Distingue dos situaciones muy distintas, y aquí está el matiz que casi nadie explica:
- Tener o usar un sistema de facturación que no cumple: multa de hasta 50.000 euros por cada ejercicio. Va dirigida a ti, el negocio que factura con un programa no conforme.
- Fabricar, producir o comercializar software que no cumple: multa de hasta 150.000 euros por cada ejercicio y por cada tipo de sistema. Esta es para quien te vende el programa, no para ti.
- Sistemas certificables sin la certificación correspondiente o con ella manipulada: 1.000 euros por cada sistema.
La cifra gorda, los 150.000 euros, apunta al fabricante. La tuya es la de 50.000, y funciona como un techo: Hacienda puede llegar a esa cifra, pero no salta sola el día que te pasas de fecha. No hay un radar que multe con solo detectar un Excel. Lo que sí tiene es la potestad de sancionarte cuando lo comprueba, y ahí llegamos al riesgo que de verdad importa para una pyme.
Por qué la multa que te enseñan no es la que más deberías temer
Un autónomo con una peluquería en Algeciras o un taller en Ceuta rara vez va a ser el primer objetivo de una inspección por el software de facturación. Los 50.000 euros existen y son reales, pero el escenario más probable para un negocio pequeño tiene otra forma. Suele aparecer por uno de estos caminos:
- Una inspección o requerimiento por otro motivo (IVA, un cruce de datos, una comprobación de rutina) en la que, de paso, te piden los registros de facturación y no los tienes en el formato exigido.
- Un cliente empresa que necesita una factura con su código QR y la mención "VERI*FACTU" o "Factura verificable en la sede electrónica de la AEAT", y el tuyo no la lleva. Te la rechaza y te quedas sin cobrar hasta rehacerla.
- Tu propio programa, que llevas años usando, deja de recibir actualizaciones y tú sigues facturando como si nada, convencido de que ya está resuelto.
El incumplimiento arrastra algo más que la sanción. Un sistema no conforme deja tu contabilidad en un sitio incómodo: registros que se pueden alterar, sin la huella digital encadenada que exige la norma, sin trazabilidad. Cuando alguien de Hacienda mira eso, la conversación deja de ir del software y empieza a ir de si tus ingresos declarados cuadran. Ahí el coste ya no se mide en la multa del artículo 201 bis, sino en el tiempo, el susto y el asesor que tienes que pagar para ordenar el desaguisado.
¿A quién obliga VeriFactu y desde cuándo?
Conviene tenerlo claro porque no afecta a todo el mundo por igual, y las fechas se movieron a última hora con el Real Decreto 254/2025.
- Sociedades (contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades): obligadas desde el 1 de enero de 2026.
- Autónomos y demás contribuyentes: desde el 1 de julio de 2026. Es decir, ya.
- Fabricantes de software: tenían que ofrecer versiones conformes desde el 29 de julio de 2025. Si tu programa sigue igual que en 2024, esa es una señal de alerta.
Quedan fuera de VeriFactu quienes ya están en el Suministro Inmediato de Información (SII), normalmente empresas grandes, y los negocios de País Vasco y Navarra, que tienen sus propios sistemas (TicketBAI y BATUZ). Si facturas como pyme en el resto de España, incluida Andalucía y Ceuta, esto va contigo.
VeriFactu no es lo mismo que tener factura electrónica
Se mezclan las dos cosas continuamente. VeriFactu regula cómo tu sistema genera y guarda cada registro de facturación para que no se pueda trucar. La factura electrónica obligatoria entre empresas es otra norma distinta, la que viene de la Ley Crea y Crece, con su propio calendario. Cumplir con una no te libra de la otra.
Cómo ponerte al día sin sustos (y sin pagar de más)
La buena noticia: arreglarlo es rápido y barato. La ley te deja elegir entre dos modalidades, y las dos son legales.
- Modo VeriFactu: tu programa envía cada factura a la Agencia Tributaria en el momento de emitirla. A cambio te ahorras guardar y firmar tú los registros, porque Hacienda ya los tiene. Es el camino más cómodo para la mayoría de pymes.
- Modo no verificable: no envías nada en tiempo real, pero tu sistema tiene que firmar electrónicamente cada registro, encadenarlo con un hash, guardar un registro de eventos y conservarlo cuatro años disponible por si te lo piden. Más obligaciones sobre tus hombros.
Elijas la que elijas, un sistema conforme tiene que hacer esto de serie:
- Generar un registro por cada factura, encadenado con el anterior mediante una huella (hash) que delata cualquier cambio posterior.
- Imprimir en la factura el código QR y la leyenda que identifica el sistema.
- Impedir que se borre o modifique una factura ya emitida sin dejar rastro.
Aquí es donde te pedimos que desconfíes del discurso del miedo. Hay quien usa la multa de 50.000 euros para venderte un contrato de facturación de decenas de euros al mes con permanencia. No hace falta. Cumplir con VeriFactu puede costarte muy poco: nuestra facturación compatible con VeriFactu arranca desde 0€/mes, sin permanencia y con la certificación al día, para que la parte legal quede resuelta y puedas olvidarte. Lo importante es que lo tengas hecho antes de que sea un requerimiento y no una decisión tranquila.
Qué hacer esta misma semana
Si has llegado hasta aquí y no las tienes todas contigo, tres comprobaciones rápidas:
- Mira si tu programa de facturación ya emite facturas con QR y la mención de VeriFactu. Si no aparece, no está adaptado.
- Pregunta a tu proveedor de software, por escrito, si su sistema es conforme y desde qué versión. Guarda esa respuesta.
- Si facturas con Excel, Word o un PDF hecho a mano, esa vía se acabó. Necesitas un sistema informático de facturación en condiciones.
Ponerse al día con VeriFactu es de las pocas obligaciones fiscales de 2026 que se resuelve en una tarde y a coste casi cero. Nosotros montamos la parte de facturación y, si además quieres que tu negocio aparezca cuando alguien te busca en Google, échale un ojo a nuestro servicio de SEO o pásate por el blog, donde vamos contando estas cosas en cristiano. Sin humo y sin sustos de última hora.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasa si no cumplo con VeriFactu?
Según la ley, si usas un programa de facturación que no cumple con la normativa, te enfrentas a una multa de hasta 50.000 euros por cada ejercicio. Además del riesgo económico, tus clientes empresa podrían rechazar tus facturas si no llevan el código QR exigido, impidiendo que cobres hasta que las rehagas.
¿Cuándo es obligatorio empezar a usar VeriFactu?
Las fechas de implantación dependen de la estructura de tu negocio. Las sociedades están obligadas a usar un sistema de facturación compatible desde el 1 de enero de 2026. En el caso de los autónomos y el resto de contribuyentes, la obligación entra en vigor a partir del 1 de julio de 2026.
¿Quiénes no están obligados a cumplir con VeriFactu?
La normativa deja fuera a los negocios que ya declaran a través del Suministro Inmediato de Información (SII), que normalmente son grandes empresas. Tampoco afecta a los negocios del País Vasco y Navarra, ya que estas comunidades cuentan con sus propios sistemas de control, conocidos como TicketBAI y BATUZ.
¿Es lo mismo VeriFactu que la factura electrónica?
No, son dos obligaciones distintas y cumplir con una no te libra de la otra. VeriFactu regula cómo el programa guarda los registros para que no puedan trucarse. La factura electrónica obligatoria entre empresas, en cambio, es una norma diferente impulsada por la Ley Crea y Crece con su propio calendario.

