Desde el 1 de julio de 2026, si eres autónomo y haces tus facturas con un ordenador, tu programa está obligado a cumplir VeriFactu. Las sociedades lo cumplen desde el 1 de enero. Te lo contamos porque en Karma ofrecemos facturación VeriFactu desde 0€/mes, así que nos hemos leído el reglamento entero (el aburrido, el de verdad) para poder explicártelo en diez minutos y sin susto. La mayoría de autónomos que nos escriben preocupados no tienen un problema con Hacienda: tienen un programa de facturación viejo que nadie ha actualizado.
Qué es VeriFactu y cómo funciona, en una frase
VeriFactu es el sistema con el que Hacienda quiere que todas las facturas nazcan controladas, para que nadie pueda emitir una y borrarla después como si no hubiera existido. Sale de la Ley antifraude (Ley 11/2021) y se concreta en el Real Decreto 1007/2023, con las especificaciones técnicas de la Orden HAC/1177/2024.
Para entender qué es VeriFactu y cómo funciona basta con quedarse con la mecánica: cada vez que emites una factura, tu programa genera un registro con la huella digital de esa factura y la encadena con la anterior. Ese encadenamiento es lo importante. Si alguien intentara quitar una factura del medio, la cadena se rompe y se nota. En el modo VeriFactu, además, tu programa envía ese registro a la Agencia Tributaria casi en el momento, de forma automática, sin que tú tengas que entrar en ningún sitio ni pulsar nada extra.
¿A quién obliga y desde cuándo?
Aquí es donde cunde el pánico sin motivo. Las fechas son estas:
- 29 de julio de 2025: fecha límite para que los fabricantes de software de facturación tuvieran sus programas adaptados. Esta obligación era de ellos, no tuya.
- 1 de enero de 2026: obligatorio para sociedades (las que tributan por Impuesto de Sociedades).
- 1 de julio de 2026: obligatorio para autónomos y el resto de contribuyentes en IRPF.
Dos matices que ahorran disgustos. Si vives en el País Vasco o en Navarra, tu sistema es TicketBAI y sus plazos van por su cuenta, con su propia normativa foral. Y si facturas a mano, en un talonario de papel o en una plantilla que rellenas y no guarda ningún dato en un programa, VeriFactu no te alcanza; el reglamento habla de sistemas informáticos de facturación. En cuanto usas un programa (o una hoja de cálculo que hace de programa), entras.
Qué cambia en tus facturas a partir de ahora
El cambio visible es pequeño y lo verá tu cliente antes que tú. Una factura emitida con VeriFactu lleva dos cosas nuevas impresas:
- Un código QR en la factura. Cualquiera puede escanearlo con el móvil y comprobar en la sede de la Agencia Tributaria que esa factura está registrada.
- La frase «Factura verificable en la sede electrónica de la AEAT» junto a la mención VERI*FACTU, cuando emites en ese modo.
El cambio invisible es el que de verdad manda. Una vez emitida, una factura ya no se borra. Si te equivocaste en un importe o en un NIF, la arreglas con una factura rectificativa o anulándola con su registro correspondiente, y todo queda anotado. Se acabó el «la hago, la imprimo mal, la tiro y empiezo otra con el mismo número». Cada número de factura deja un rastro. Para el 95% de autónomos que ya facturaban bien, esto no cambia nada en el día a día; solo lo hace más rígido por debajo.
Los dos modos: VeriFactu y «por libre»
El reglamento deja dos caminos, y conviene que sepas cuál pisas.
Modo VeriFactu (remisión a Hacienda). Tu programa manda cada registro a la Agencia Tributaria en cuanto emites. Como Hacienda ya tiene el dato al momento, los requisitos técnicos son más ligeros: no te exigen firma electrónica en cada registro. Es el camino cómodo y el que recomendamos a cualquier autónomo o pyme pequeña que factura unas decenas de facturas al mes.
Modo no verificable (registros en local). Aquí no envías nada en tiempo real: guardas los registros firmados y encadenados en tu propio equipo, y los tienes listos por si Hacienda te los pide. A cambio, los requisitos son más duros (necesitas firma electrónica en cada registro y conservación estricta). Tiene sentido para empresas con volúmenes altos o sistemas propios que prefieren no depender de una conexión constante. Un autónomo normal no gana nada complicándose con esto.
Cómo cumplir con VeriFactu sin comerte la cabeza
La parte buena: entender qué es VeriFactu y cómo funciona cuesta diez minutos, y encima tú no tienes que «hacer» nada. Lo hace el programa. Tu única decisión real es con qué facturas. Por eso, antes de nada, comprueba estas tres cosas:
- Que tu programa de facturación esté declarado responsable de cumplir el reglamento (los fabricantes emiten una declaración; si el tuyo no la tiene, ya sabes por dónde va la cosa).
- Que tus facturas nuevas salgan con el QR. Es la prueba de que el sistema está funcionando de verdad, no solo instalado.
- Que no te cobren un extra sorpresa por «el módulo VeriFactu». Es parte de facturar de forma legal en 2026, y así lo tratamos: nuestro servicio de facturación VeriFactu arranca desde 0€/mes.
Si vienes de una hoja de Excel o de un Word con tu logo, este es el momento de dar el salto a un programa que cumpla y punto. No hace falta un ERP de mil euros al año. Un autónomo que emite quince o veinte facturas al mes necesita algo que encadene, firme y mande el registro solo; nada más. Desde aquí, desde Ceuta, llevamos meses migrando a autónomos de Andalucía y del resto de España que habían dejado esto para el último fin de semana de junio, y en casi todos los casos el trasvase se resuelve en una tarde.
Una advertencia honesta sobre el ruido de estas semanas. VeriFactu (control de tus facturas ante Hacienda) y la factura electrónica obligatoria entre empresas (la de la Ley Crea y Crece, que llegará más adelante) son dos obligaciones distintas y con calendarios distintos. Mucha web las mezcla para venderte prisa. Ocúpate primero de VeriFactu, que es lo que ya está en vigor.
Y cuando la facturación esté resuelta, el siguiente cliente
Poner al día VeriFactu es tapar un agujero legal, y está bien tenerlo tapado. Pero un autónomo no vive de cumplir el reglamento: vive de que suene el teléfono. Cuando tengas la facturación en orden, la pregunta útil es otra: ¿te encuentra la gente cuando busca lo que tú haces? Si quieres que la próxima factura tenga a quién emitírsela, echa un ojo a nuestro servicio de SEO, que publica un artículo semanal y trabaja tu ficha de Google por 24€/mes, o pásate por otros artículos del blog donde contamos cómo lo montamos. Sin permanencia y sin promesas de estar el primero mañana; eso lo dejamos para quien te lo quiera vender.
